De un tiempo hacia la fecha hemos escuchado por ahí en noticieros, radio etc, el término Nini refiriéndose a aquellos jóvenes (y algunos ya no tanto) que Ni trabajan Ni estudian, y que andan por ahí como dicen, a la “buena de dios” esperando que un milagro los cubra con su manto y les llegué lo que tanto desean, que ni ellos saben exactamente que es, pero lo menos cansado posible, estresante etcetera.
Por ahí de aquellas casualidades de la vida llegué a pensar que este fenómeno se debía a lo despiadado de la crisis, pobreza, marginación, pocos recursos del pueblo y demás para que estas criaturas avanzaran un poco más hacia su civilidad y utilidad, probablemente si haya casos así, no hay duda, pero curiosamente haciendo un análisis de unos cuantos NiNi´s que he conocido por ahí me di cuenta de otro factor muy curioso y muy dañino, estos individuos son hijos e hijas (por que también las hay) de padres SiSi´s y que quiere decir esto, nada más que padres que toda la vida le dan un sí a su hijito o hijita, por tal de que no sufra, si hijo yo te doy dinero, si hijo yo te hago la comida, plancho, lavo, te llevo a la escuela, te justifico faltas, groserías, irresponsabilidades, falta de compromisos por decir “algo”.
Y aquí si me permito hacer la aclaración que mi visión se amplió muchísimo más porque en este rango de padres no solo los hay de escasos recursos y victimas del sistema y la crisis, también los hay y por puños los del “otro lado” los pudientes, empresarios, de la high, elite o como gusten llamarle, para el caso es lo mismo están contribuyendo a este segmento incrustado en la sociedad al que aún no se le encuentra utilidad, más bien se destaca su “inutilidad” y no porque no puedan hacer las cosas diferente, sino más bien porque no lo quieren hacer, porque no se les enseño que hay que esforzarse por las cosas, porque los retos son para irte formando en la vida no significan puramente “sufrimiento”.
Hoy en día podemos ver el resultado de una extrema permisividad y pasividad materializado en lo que pensamos es el futuro del país, y que pues no se ve mucho interés en hacer algo realmente diferentes. Al ver esta situación critica de jóvenes desperdiciadamente en el imbo, más es mi desconcierto al encontrar otro puño menos tolerable de los que ya no son tan jóvenes, y que se la llevan pregonando que no hay trabajo mientras ven el futbol acostados en el sillón de su casa todo el fin de semana, y las novelas en la mañana y la tarde entre semana, mientras su mamá preocupada por su hijo apenas treintañero, no deja de hablar su pena de que la sociedad es tan injusta por no darle trabajo a su hijo y este tanto que se agota y se cansa de buscar, ¿será que falta que lo busquen en su casa para ofrecérselo?
En fin para todo hay historia, lo que si no podemos negar es que como padres el ejemplo es el mejor de los legados que podemos dejar a los hijos, la forma de luchar para alcanzar las metas una a una, la manera de brincar obstáculos y ponerse de pie ante las caídas, el valorar cada cosa que se tiene sea poco, o sea mucho; si es poco enseñarlo a lograr más con su inteligencia no con su habilidad para “tranzar”, si es mucho “agradecer” compartir y preservarlo para tiempos difíciles, y sobre todo hacerlo entender que no existe el país de las maravillas que la vida es difícil pero no tanto como para no poderla vivir como humano, no “microbio” alimentándose de otros.